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RADIO EKKO cumple 7 años en el aire

HACE 4 AÑOS ME HACIAN UNA NOTA EN Diario EL TIEMPO
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far_the-best6Fabián Russo en el control de Ekko. La emisora acaba de cumplir tres años.
Con casi treinta años como operador de radio, Fabián Russo es el ejemplo de lo que afirma. Entrevistado por este medio, el director de Radio Ekko, emisora que arribó a sus tres años de existencia el 10 de octubre, repasó su labor radial y contó sobre lo dificultoso y gratificante por igual que resulta poseer un medio de comunicación propio.
«Si se siente la pasión por lo que se hace, podés ser operador de radio toda la vida», nos dice sentado en el estudio de su radio, Radio Ekko/ FM 92.5-, Fabián Russo, y no será ésta la única vez que vincule su oficio de operador de radio con la convicción de desarrollarlo apasionadamente.
Casi tres décadas de manejar controles en varias emisoras locales -tanto en AM como en FM- lleva Russo, incluso lo hace en Ekko, emisora de la cual es director.
EL TIEMPO dialogó con este joven histórico operador para revivir su experiencia radial desde bien temprano, lo que incluyó trabajar junto a su padre; lo efectiva y completa que le resultó la formación en Radio Azul, y la breve pero intensa historia de Radio Ekko, su «criatura», la que acaba de cumplir tres años.
Vos, que pasás música
Fabián Russo se inició como operador en 1985, en Radio Azul, cuando un grupo de amigos lo convidó a formar parte de su flamante proyecto por su trabajo en el boliche «Pitao»: «Ellos me fueron a ver porque yo trabajaba como disjockey. Uno de ellos era Fernando Buch, que era muy jovencito».
-¿Tu experiencia radial era nula en ese entonces?
-Claro, yo tenía que aprender. En ese entonces estaba «Metro» Messineo como operador, que fue quien me enseñó a operar, algo de lo que siempre le voy a estar agradecido. Después «Metro» se va de la emisora y me toman de operador a mí, y así entro a trabajar en la programación de la radio. Estoy hasta el año 89.
-¿Junto a quienes trabajaste en Radio Azul?
-Trabajé con Claudio Hospitaleche, con Enrique Flores, con Jorge Schechtel, con «Tito» Galichio, con Mendiola, con Mirta Tauíl, con Mirta Torchio. También operé a Monterroso, a (Ernesto) Cañas, que hacía el programa deportivo con Pocho Tavieres y Angel Raco. No me quiero olvidar de Oscar Torchelli, que me ayudó mucho.
Ahora que ya aprendiste
Tras su salida de Radio Azul, Russo pasó a trabajar en FM. Primero lo hizo en la R98 -hoy, Universal-, emisora en la que permaneció dos años. En 1991 se fue de Azul, con la muerte de su padre, Roberto Andrade, a cuestas.
-¿Cuánto tiempo pasaste fuera de la ciudad?
-Vuelvo a Azul en marzo del 93 y voy a buscar trabajo en la FM 102, y me lo dan. En esa emisora me quedo cerca de 11 años. En 2003 me voy y me dedico a algo diferente. Pasaron varias cosas; yo ya me había casado.
-No obstante algunos vaivenes, nunca te alejás de tu oficio
– Eso, nunca. Un día pasé caminando por FM Del Pueblo y en la puerta estaba mi prima, Roxana Couce, que me dijo que Miguel Dipalastro estaba buscando operador. Hablé con él y a los dos días ya estaba trabajando. Era en 2007, y estuve allí hasta 2010.
Parecido, pero distinto
-¿Qué diferencias entre la AM y la FM has experimentado en tu labor?
-En AM estábamos con discos, con grabadores de cinta abierta, había cuatro líneas telefónicas, llamaban corresponsales de toda la zona y había que grabarlos en los cinta abierta para reproducirlos después en los noticieros ¡Las publicidades eran en cassette!
-Gastar imaginación en computadoras era inútil
-¡Sí! Empezaron a aparecer en radio en el año 95 ó 96. Con las publicidades yo armaba los cassettes «de punta». Me gustaba hacerlo porque era un trabajo artesanal.
-¿A qué te referís con «armar los cassettes»?
-Era de acuerdo a la duración de la publicidad. Si duraba treinta segundos, el cassette debía durar un poquito más, cosa que lo dábamos vuelta y ya quedaba en punta del otro lado. Se le cortaba la cinta, desarmándolos. Se le contaban las vueltas y los minutos que vos necesitabas y así se armaban.
-¿Es tan grande la diferencia en la dinámica de trabajo entre AM y FM?
-Y… sí. Vos imaginate que, y esto se daba seguido, mientras estaba con un programa al aire, tenía que estar grabando a un corresponsal, con cortina de fondo. Era todo con cassettes y discos. Cuando iban a la pausa se usaban los jingles en discos. Vos tenías un cajón con discos y tenías la rutina de los discos para poner. No podías poner cualquier disco. Había una discotecaria que elegía la música, y vos tenías una rutina de música que, también, la tenía el locutor de turno, que estaba cuando no había programa. Y no podías salirte de la rutina porque eso iba todo por planilla y, después, pasaba al COMFER.
-Como escuela, la AM fue fundamental entonces
-Aprender en AM te simplifica todo después. El hecho de que ahora los chicos aprendan a operar, hasta el nene mío lo puede saber: mira cómo lo hago y aprende. Yo pasé de los discos a la computadora. En cambio, hoy los chicos tienen todo reducido a nada: está todo en un mismo lugar, la computadora. Aprender a operar en AM es lo mejor que te puede pasar si vos querés seguir la profesión a full.
Ser operador: pasión, después todo lo demás
Transcurrido un buen rato de conversa, Fabián se suelta y entre reflexiones sobre su labor y anécdotas afines, recrudece la idea de trabajar motorizado por la pasión. Eso sí, pasión en armonía con la responsabilidad. «No es pasión alocada y listo», enfatiza.
-Sucede a veces que esa pasión no contagia al grupo de trabajo
-Para darte un ejemplo. Yo vivía por el Balneario y se inundaba mucho mi calle. Yo trabajaba en la 102, que estaba en Paseo del Azul, y la radio se cortaba a veces. Y yo me venía lloviendo, todo mojado, a poner la luz. Y eso era por la pasión que uno le ponía a la radio. Y ese gesto no te lo reconocían los demás, y me refiero a los dueños o quien manejaba la radio.
-¿Cuál fue el programa que te expuso ante el mayor de desafío como operador?
-El programa más complicado fue Nosotros de cara al mundo, que lo hacía Héctor Nebbia en Radio Azul, aproximadamente en el año 86. Ahí tenía que salir todo, pero todo perfecto. Él trabajaba con rutina y traía muchos cassettes. Y no era como ahora, que un programa en una PC te marca cuánto le falta a un audio para finalizar. Él, de repente, te hacía una seña y debías enganchar lo que seguía… y hacerlo sin fisuras. Cacho era muy «hincha», pero lo digo en el mejor de los sentidos. Él también tenía pasión.
Es el Ekko de mi propia voz
¿Radio Ekko fue inicialmente la radio de tu hermano, Jorge «Pinino» Russo?
-Sí, él inició Ekko en 2005, con Fernando Ressi, un amigo. Lo tomaron como algo más, un hobby. Cada cual tenía su trabajo y esto mi hermano lo hizo como una inversión, digamos.
-¿Cómo es que pasa a ser tu radio?
– En un momento se rompe el equipo trasmisor y la radio queda parada bastante tiempo. En 2009 yo le comento a «Pinino» que en la radio que yo estaba no había posibilidades de seguir, y tampoco me convenía el sistema de pago. Él me propone que me haga cargo de su radio; entonces un día se aparecen los dos con todo acá, en mi casa. Momentáneamente quedó todo guardo; incluso el equipo no estaba reparado.
-¿Y qué te llevó a sacar todo del reposo?
-Fue a partir de hablar con Nacho Correa que surge la idea de lanzar la radio por Internet; era septiembre de 2009. Él me ayudó mucho en ese proceso. De todos modos, a la radio no la conocía nadie, ya que salía sólo por Internet. Encima, al no tener aire, no lo podía difundir. Yo empecé a largar música con los separadores viejos. Por suerte, con todo solucionado, el 10 de octubre salimos al aire en el 92.5.
-¿Qué significa dirigir un medio de comunicación hoy?
– Ante todo, mucha responsabilidad. El hecho de que todo los días se abra un micrófono, sobre todo necesita de mucha responsabilidad. A quienes hacen Radio Ekko, lo que trato de ofrecerles es lo mejor de lo que está a mí alcance, para llevar adelante cada programa. Y respecto a los oyentes, uno aspira a que la radio, más allá de la competencia, que a veces es desleal, demuestre que tiene detrás una pasión.
-¿Cómo ha sido el camino de Ekko en sus tres años de existencia?
-Te diría que los dos primeros años, quizá año y medio, fueron muy difíciles. Se dieron cuestiones personales complicadas, hasta que, poco a poco, se me fue aclarando el panorama. Comencé a ver con claridad qué era lo que yo pretendía de la radio. Se incluyeron más programas; se dio una cadena de compañerismo y, entonces, gente que había estado toda junta en otra radio ahora se sentía cómoda acá y se fueron pasando el dato de que la radio te permitía trabajar bien. Aprovecho la nota para hacer público mi agradecimiento a cada programa de Ekko por acompañarme cada día.
-Finalmente, ¿crees que ser operador puede ser oficio para toda la vida?
-Yo creo que sí, que vale la pena la apuesta. Si se siente la pasión por lo que se hace, podés ser operador de radio toda la vida. Aunque yo vengo de otra escuela, de la AM, y hoy no sé si mi hijo buscaría un futuro en la radio para siempre. Pero capaz que encontrás un bicho raro como yo que sí lo hace.
EL DATO
No sólo en el 92.5 del dial de FM puede escucharse Radio Ekko: también vía web, en www.radioekko.com.ar.

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